martes, 5 de diciembre de 2017

Desiertos, sapoconchos, senilidad...

Y acaso hay, existe algo que no sea sueño??
Estoy en crisis existencial. Existir existo, no soy sueño, pero soy sujeto soñante, no, eso no... soñador. Sujeto es masculino. Sujeto soñadora. Sujeta soñadora, sujeta los sueños buenos, y suelta las pesadillas. Pesadilla, femenino....  Pero sólo será una de esas malas rachas que cuenta Galeano tan bonito. Lo cuenta bonito. 
Viento seco y frío. Desierto avanzando. Crisis hídrica en Galicia??? Estaréis de broma ¿no? Pesadilla. Qué vamos a hacer sin agua. Eso sí que es una crisis importante. Física. Química. Casi todas las reacciones químicas tienen lugar en medio acuoso, en presencia de agua o alguno de sus esenciales componentes. Y si no hay química no hay sentimientos ni sentidos.... Los neurotransmisores se anuzan. Anuzar es una palabra gallega, como sapoconcho.
Cómo se reían en la gala en directo. Y me resultó un poco desconcertante.... Sapoconcho, sapoconcho, sapoconcho... Tortuga, y entonces carcajada general, un poco histérica... algo mágico, de conjuro... Sapoconcho... Tortuga... Carcajada. Y a mi no me hace efecto, sólo me desconcierta y me molesta un poco.... quizá sea algo... algo... y no me salen las palabras. Mamá... Pero ella me lleva 40 años, es normal que a ella no le salgan las palabras, a mi tendrían que salirme fluidamente. Paranoia, eso, y también hipocondría.
Seré una paranóica porque me parece que se ríen de los gallegos. Seré una hipocondríaca porque me parece que estoy teniendo demencia senil antes,  mucho antes de la senilidad... 

martes, 26 de septiembre de 2017

Soñando

Con mamá. Estaba con mamá. Una mamá que ve, que está activa. La mamá que cuidaba de mí. De repente lluvia de pétalos, partículas brillantes, en una cocina que no existe, que da a un jardín imaginario. De dónde salen... Qué bello. Venid a ver!  No no... cuidado, esto no puede suceder... pétalos blancos, de rosa. Brillos, polvos mágicos, de dónde sale todo esto... Es real, está sucediendo, ¿verdad mamá? Ella mira alrededor maravillada y asintiendo, pero no hay explicación. Mamá, ¿qué está pasando? Me tiemblan las piernas, estoy muy asustada. Consigo coger un conjunto de pétalos que se transforma en rosa en mi mano, huele fuerte, como sólo imagino oliendo a las rosas rojas y salvajes. Pero es blanca, y brilla muchísimo... La dejo caer mientras me giro para ver otra entrada en escena.
La cocina tiene una forma simétrica, se me antoja una cocina pero podría ser un templo, y estamos en el mismo altar. Para llegar a ella desde el resto de la casa hay dos pasillos, uno a cada lado. Parte de la lluvia brillante y clara se transforma en dos novias, de largo, de blanco... y sin cabeza, una por cada pasillo avanzan directo a la cocina mientras sigue lloviendo, sobre ellas... sobre nosotras... tan copiosamente que casi nos ciega. Según se acercan se puede distinguir que, entre sus vaporosas vestiduras, aferran en sus manos unas largas espadas que van levantando... como si fueran a decapitarnos.
Todavía tiemblo y ahora está oscuro en mi habitación. Me resguardé de la lluvia. No me quedé. Me agarré al pitido que llegaba de la cocina donde él se hacía el desayuno. Cuatro y media de la mañana.

domingo, 27 de agosto de 2017

ESCLAVITUD

El caso es que la libertad nos da miedo..
Nos da miedo crear (mal, mal... no creamos... educamos...) niños libres... 
Nos da miedo que acaben mal... Preferimos que sean esclavos engañados... como nosotros... 
Así que les damos unas alas que no van... no funcionan... no. Las vamos recortando... para que no vuelen muy alto, no se nos vayan a caer. 
Nos falta confianza. En nosotros, y por ende... en ellos. Claro está.
Esto de la esclavitud no se nos va a curar en dos días.